viernes, 21 de octubre de 2011

Caras vemos...

“El mensaje de Tras La Sangre es eso, es mostrar manos abiertas que estén dispuestos a ayudar a otros, manos abiertas para estar dispuestos a ayudar a aquellos que en algún momento han cometido errores, al igual que uno puede cometerlos también”  Álvaro, el pastor harcorero cristiano,  logra pronunciar estas palabras antes de que llegara un amigo de él, a llevárselo a la tienda, para comprar más pan.

Al parecer aplica mucho la frase de “caras vemos, corazones no sabemos” pues me encuentro en un lugar lejano (centro de Bogotá) donde me invade un montón de gente que pareciera que me fuera a atracar. Pero yo estoy tranquila. Conozco a la perfección a estas personas que, para mucha gente, serían la perdición de la juventud actual. Llenos de tatuajes y perforaciones, jóvenes, de todas las edades y estratos sociales, convocan a sus amigos y conocidos a un asado en la casa de Álvaro para recoger fondos para su  iglesia cristiana llamada Generación sin Límites.

Álvaro es un hombre de 28 años que nació y creció en la ciudad de Bogotá. Desde pequeño, se vio muy interesado en la religión y en la predicación “yo desde que tengo memoria siempre me guié por el camino de Dios, y hoy en día, mi labor es que las personas, en especial los jóvenes, logren encontrar ese camino y puedan aliarse con el Señor”.

Sin embargo, para su familia y varias personas que lo rodeaban,  Álvaro no era un niño ejemplar, ya que le gustaba, y le gusta actualmente, el desorden y el descontrol.  “Mi mamá siempre me decía que yo tenía al diablo por dentro, ya que me gustaba escuchar música Metal y Rock pesado. En ese momento no estaba bien visto que un niño como yo escuchara ese tipo de música violenta y “satánica” ”.

Mientras muerdo, con alguna dificultad, la hamburguesa vegetariana que están repartiendo en el asado, espero pacientemente a que Álvaro llegue de la tienda. Tengo ganas de beber una cerveza, pero casi inmediatamente recuerdo que esos monstros tatuados, perforados y ordinarios no beben, no fuman y no consumen substancias psicoactivas. Todos son Straight Edge. Todos son harcoreros cristianos Straight Edge. Eso me hace pensar que acá la única persona desordenada y mal influencia soy yo.

Álvaro me ve desde lejos un poco apenado por tenerse que ir a la tienda  tan repentinamente. Deja el pan a disposición de los cocineros y se dirige inmediatamente al mismo lugar donde me dejó hace aproximadamente unos veinte minutos.

Se sienta tranquilamente, se acomoda y no duda en seguir con la entrevista “entonces te estaba diciendo que nosotros promulgamos eso, manos abiertas para ayudar, manos abiertas para amar, para hacer las cosas de una forma diferente, y no manos cerradas dispuestas a herir, eso es lo que hablamos en todos los conciertos”.
A medida que Álvaro crecía, se daba cuenta que el género musical que realmente le llamaba la atención era el Hard Core. “Me gusta el HC porque es un estilo de música propio y original. En los conciertos puedo descargar mi adrenalina y puedo trasmitir la ira y la euforia que siento al interpretar mis canciones y las de otras agrupaciones”.

El primer tatuaje del pastor fue una cruz negra y grande en la parte superior derecha de su espalda. “Tenía como diez y seis años cuando me la hice. Yo quería plasmarme literalmente mi devoción y mi vocación por el Señor. Gracias a él conseguí un buen camino y es por eso que casi todos mis tatuajes tienen que ver con la cristiandad y el amor a Dios y a Jesús”.

De fondo, puedo escuchar una canción de H2O que se llama One life One chance. Álvaro, al percatarse de lo que estaba escuchando, no dudó en gritarle al que estaba cerca del radio y pedirle el favor que le subiera un poco más a la pista. “De eso se trata esto, una vida, una oportunidad. Cada día que pasa, trato de llevar una vida sana y pura. Soy Straight Edge desde los veinte años y pastor desde los veintiséis”.

A Álvaro todavía lo juzgan por sus tatuajes y por sus expansiones. Son muchas las personas que no creen que un personaje como él pueda estar guiado por el camino del bien. “Con Tras la Sangre, mi grupo musical HC, queremos cambiar los esquemas, cambiar lo que se entiende de la juventud. Los jóvenes tenemos mucha energía tenemos muchas cosas por hacer, muchos sueños, muchas metas”.

El día se está terminando y después de estar un buen rato compartiendo conmigo, Álvaro se tiene que parar por segunda vez de su puesto para despedirse y agradecer a las personas que quisieron contribuirle con alguna ayuda para su iglesia católica.

Realmente la entrevista fue corta y muchas veces estuvo interrumpida por algunos comentarios de nuestros amigos. Mientras el pastor me explica que al día siguiente tiene que madrugar para dar misa a las 7 de la mañana en su iglesia, yo le propongo que concretemos otra cita para terminar de hacer mi entrevista y poder definir mi crónica final para prensa. Él accede. Espero su llamada. 

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