miércoles, 21 de septiembre de 2011

Objetos que rodean mi cuarto

En mi cuarto hay tantos objetos grandes, medianos y pequeños que hacen verlo más diminuto de lo que ya es.
Las paredes están llenas de cuadros, bueno, en realidad son sólo tres. Uno de ellos es la obra maestra de Diego Rodríguez. Mi novio. Apasionado por el tatuaje y el diseño gráfico me hizo un dibujo en ecolín con puros colores pastel. En el papel especial para esta pintura (que no sé cómo se llama) se ve una concha de mar con una perla blanca reposando dentro de su grande y acolchada lengua. Debajo de esta dice “lágrima de sirena”.
Esto me hace recordar cuando a Diego se le ocurrió regalarme ese obsequio de cumpleaños. Estábamos en su cuarto viendo como de costumbre toda la serie de Dragon Ball Z. Él me molestaba y me decía que yo no había tenido infancia porque nunca había visto esa serie de Manga japonesa. En uno de los capítulos Krilin tenía que ir al fondo del mar para recoger esta perla. Según la leyenda, cualquier hombre que le entregue esta perla a una mujer, este logrará conquistar su corazón. A mí me conquistó.
Es de esperarse que también tenga en mi cuarto un pequeño “Goku”, cuando este todavía tenía el báculo sagrado y la cola de mono. También me lo regalo Diego. Este fue el primer regalo de “aniversario” después de cuatro años de noviazgo.
Me encanta la música. Creo que de no haber estudiado Comunicación Social y Periodismo y Comunicación Audiovisual y Multimedios, hubiera estudiado Música. El micrófono “old School” que sirve de radio caracteriza a la perfección esa vocación que tengo tan escondida. Es de color negro con algunos detalles rojos y dorados. Esta viejo y empolvado. No sé cómo llego a mi casa, no sé a quién pertenecía, no sé si había un familiar que también escondiera mi misma vocación por la música.
De ahí sale mi gran equipo de sonido. Prefiero escuchar música que ver televisión. Mi equipo, a pesar de los años transcurridos desde que mi papá me lo compró en Estados Unidos, es aún moderno. Tiene pantalla digital y tiene el gran atractivo que esta cambia de colores. Es bastante raro. Se puede colgar en la pared, pero no lo tengo ahí, sino en un mueble atiborrado de pequeños objetos. A pesar de que sea digital tiene un espacio para meter dc y casete. Se debe meter el cd de forma vertical y no horizontal como lo es normalmente. Tiene un bafle dañado, lo que hace que a veces no pueda escuchar algunos instrumentos o notas musicales.
Así como comparto el gusto por la música, también me encantan los animales. No tengo perros ni gatos porque mi mamá no me deja, pero sí tengo un acuario de 100 litros de agua con una bailarina gigante (Pancho) tres bailarinas miniaturas (las mellizas y el angelito) y tres peces Koi (los tiburones).
Pancho fue mi primer pez y por ende, ha sido el que más me ha durado. Es grande y gordo, tiene los ojos saltones y es de color naranja. Tiene el velo de la cola muy larga. Este pez también parece poeta (como el perro de Andrea Salgado) porque a veces (casi siempre) se la pasa estático. No nada, no come, no se inmuta. Al principio pensaba que estaba enfermo, pero después de haber hablado con muchos “expertos” en peces, me di cuenta que Pancho simplemente era así y que estaba en perfectas condiciones de salud.
Pancho Se convirtió en mi pez favorito después de que mi bailarina Oranda gigante llamada Popeye se muriera. Esta era blanca con el casco rojo incandescente. También tenía el velo de la cola muy larga. Popeye se caracterizaba por ser un pez activo y juguetón. Se la pasaba nadando a toda velocidad entre las maticas artificiales y las piedras de río que adornan el acuario. Un día amaneció tirado sobre las pequeñas piedras en del fondo del acuario. Lloré mucho. Mis amigos se burlaban porque estaba de luto por un pez. Pero no era un pez cualquiera. Era Popeye.
Las tres bailarinas pequeñas no tienen una personalidad definida. A las que llamo mellizas son porque son idénticas. Son la versión de Pancho pero miniatura. Por otro lado, Angelito es de color blanco de ahí se debe su nombre, aunque tiene una pequeña línea narajnja en el velo de su cola. También es pequeño.
Los tiburones son unos monstruos pero no porque sean grandes, sino porque son los “bad boys” de la pecera. Como en cualquier manada, ellos son los que mandan. Hubo un tiempo que no los quería y deseaba regalarlos porque me mataron a tres peces bailarinas. Pero no sólo los mataron sino que también se los comieron y los dejaban sin aletas y sin ojos. Cuando recuerdo esas imágenes me dan escalofríos por todo el cuerpo. Como yo no era capaz de sacar a los peces muertos y mutilados le pedía el favor a un familiar o a un amigo que lo hiciera por mí. Después comprendí que los mataban porque como dicen “sólo sobreviven los fuertes” y bueno, al fin y al cabo son animales y ellos actúan por instinto.
Mi cuarto es colorido. Todavía tengo peluches de cuando era pequeña. Todos estos son de diferentes colores, pero colores incandescentes, no pasteles. No me gustan los clores pastel. Son aburridos y deprime  mucho. Mi cuarto es alegre, está lleno de recuerdos y de obsequios que provienen de las personas más importantes de mi vida. Mi cuarto es un libro abierto porque allí se puede definir perfectamente mi personalidad. 

2 comentarios:

  1. Los primeros renglones no son muy atractivos, porque dices una cosa y de inmediato dices que no es tan así. Cuando hablas del capítulo de Dragon Ball lo haces como si todos los lectores supiéramos a qué te refieres. Lo importante es que al final hay una idea de cómo es tu cuarto, pero puede ser más efectiva si buscas un mayor equilibrio: me refiero a que solo al final nos enteramos de lo colorido de tu cuarto, pero más que por lo que nos has notado, es porque lo dices.

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  2. Todo el mundo sabe quien es Dragon Ball Z, y creo que si el lector no lo sabe, pues que averigüe.
    Me parece que das un salto muy grande desde la pecera hasta el final, es decir que apuras ese final...pero en general es agradable, sincero y hablas de muchas cosas, el amor, los animales, los peces poetas....los tiburones asesinos, tu amor-odio por ellos. Buen trabajo.

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